martes, 25 de agosto de 2026

Vacio. Anna Llenás. Etapas del duelo emocional

 


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La Leyenda de la Huacachina (Ica.Perù). Afectividad y sexualidad

 



VIDEO DISPONIBLE: La Leyenda de la Huacachina Perú - YouTube

 

Cuenta la gente del departamento de Ica en la región de la costa pacífica del Perú[1], que cerca de allí vivió una  famosa princesa inca[2], del imperio que había gobernado desde su capital Cuzco[3] en los andes peruanos durante los siglos XV y XVI.

Ella era una hermosa mujer de ojos verdes y cabellera rubia, que solía cantar de una manera extraordinariamente melancólica[4] todas las noches de luna llena por la muerte de su esposo, en una de las ultimas guerras del imperio Inca contra los españoles.

Una vez pasado el tiempo acostumbrado de luto[5], volvieron a acercársele muchos pretendientes de la realeza inca, pero su tristeza no le permitía sentir atracción por ninguno de ellos por lo cual evitaba los frecuentes eventos en la corte.

La princesa para tranquilizarse un poco, cepillaba lentamente cada noche su largo cabello rubio, mirándose en el espejo de mano que siempre llevaba consigo.

Ella no podía dejar de pensar en su difunto esposo y con la melancolía profunda que la inundaba[6], todas las noches buscaba un rincón lejano donde cantar, llorar y desahogarse.

Cavaba frente a un árbol de huarango o algarrobo[7] (en donde reposaban las aves marinas[8]), un hueco en donde derramar sus lágrimas, pues sabía que nunca podría recuperar el gran amor de su vida.

De esta manera el hueco que había abierto en la arena, ante el algarrobo, se iba llenando cada noche con el agua de sus lágrimas y el sereno de la noche.

La princesa se sumergía desnuda en el pozo que se había formado, iluminada con el resplandor de la luz de la luna.

Una noche al salir del pozo, se envolvió en su manto como de costumbre, pero al verse en el espejo, descubrió a sus espaldas un espía con vestimentas y armas extranjeras, que, al ver su belleza, quedó prendado de sus encantos, acercándose rápidamente hacia ella.

 

Al asustarse, la princesa huyó corriendo seguida insistentemente por el soldado entre las dunas y los arbustos en los cuales iba dejando trozos desgarrados de su manto, dejando ver cada vez más su piel desnuda.

 

Finalmente, lo que quedaba del manto, quedó enredado en un zarzal[9] y la princesa cayó sobre la tierra.

Al momento, el manto se convirtió en arena y el espejo que llevaba en su mano, se le escapó y se rompió en muchos pedazos convirtiéndose en una laguna azufrada, mientras la princesa se transformaba en una sirena.

 A partir de ese momento en las noches de luna llena, sale a cantar su triste canción que conmociona a quienes la escuchan, tanto que los hace llorar.

 También se escucha decir, que, en venganza por su destino, sale en las noches a sorprender a los extranjeros, encandilarlos con su espejo y ahogarlos en el fondo de la laguna[10].

En la actualidad, varios extranjeros han fallecido, [11]cobrando fuerza la leyenda de la sirena[12]

Por todo esto desde esos tiempos a la princesa se le conoce con el nombre de Huacca-China: La mujer que llora lágrimas de sal[13] o la que hace llorar.

Es conocido que los habitantes más antiguos de este oasis[14], hoy en día se encierran muy temprano en las noches de luna llena y colocan música con alto volumen para no escuchar la canción de la sirena inca.fin




 ACTIVIDADES SOBRE LAS  ETAPAS DEL DUELO


Propuesta pedagógica de 5 actividades para el acompañamiento socioafectivo de adolescentes, tomando como eje narrativo la Leyenda de la Laguna de la Huacachina y estructurándolas según las 5 etapas del duelo (Dra. Elisabeth Kübler-Ross: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación/Transformación).

Actividad 1: «La mirada congelada en el espejo» (Negación)

Eje pedagógico: Identificación de la evitación, el impacto inicial ante la pérdida y la parálisis emocional.

  • Fundamentación desde el relato: La princesa inca se aísla, evita los eventos de la corte y cepilla lentamente su cabello mirándose obsesivamente en su espejo de mano. Continúa realizando los mismos hábitos una y otra vez para no confrontar la realidad de que su esposo ya no regresará.

  • Objetivo: Reconocer las conductas de evitación o aislamiento que surgen tras una pérdida afectiva, escolar o familiar, identificando cómo la mente intenta protegerse del dolor inicial.

  • Desarrollo de la actividad:

    1. Detonador: Lectura de los fragmentos 3 y 4. Discusión sobre por qué a veces intentamos actuar como si «nada hubiera pasado» o nos aislamos en rutinas repetitivas tras un golpe emocional.

    2. Taller «El espejo de las máscaras»: En una silueta de papel en forma de espejo de mano, los estudiantes dibujan en el frente la «máscara» que le muestran al mundo para ocultar su dolor (la indiferencia, la rutina, la evasión en redes) y, en el reverso, escriben la realidad que les cuesta trabajo asumir o nombrar.

    3. Cierre: Reflexión en plenaria sobre la validez de la negación como primera defensa del cerebro, comprendiendo que para sanar es necesario nombrar gradualmente la pérdida.

Actividad 2: «El espejo roto y la laguna azufrada» (Ira)

Eje pedagógico: Canalización de la rabia, la impotencia, el deseo de venganza y el desahogo no destructivo.

  • Fundamentación desde el relato: Asustada y acorralada por el espía extranjero, su manto se rasga, el espejo cae y se rompe en pedazos transformándose en una laguna azufrada. En su dolor, la princesa busca venganza contra los extranjeros, atrayéndolos para ahogarlos en el fondo.

  • Objetivo: Brindar herramientas para identificar y canalizar la ira o el resentimiento que provocan las situaciones injustas o rupturas imprevistas, evitando que la rabia se vuelva destructiva hacia uno mismo o hacia los demás.

  • Desarrollo de la actividad:

    1. Análisis de caso (Fragmentos 9 a 12): Debate sobre cómo la herida y el miedo no procesados de la princesa se convirtieron en rabia acumulada y venganza (la laguna azufrada).

    2. Dinámica «Romper el espejo de la rabia»: Cada participante escribe en fragmentos de cartón/cartulina frases de rabia, impotencia o injusticia que haya experimentado. Luego, en un ejercicio simbólico de catarsis, depositan los fragmentos en un recipiente colectivo para «desintoxicar» esas emociones mediante la escritura o el arte, transformando el «azufre» en palabras.

    3. Cierre: Discusión sobre la diferencia entre sentir rabia (emoción natural e inevitable) y actuar con venganza (comportamiento que perpetúa el daño).

Actividad 3: «Hacer pozo para las lágrimas: La voz de la melancolía» (Depresión)

Eje pedagógico: Validación de la tristeza, la expresión del llanto sin culpa y el desahogo afectivo.

  • Fundamentación desde el relato: La princesa busca la soledad bajo el árbol de huarango y cava con sus manos un pozo en la arena para derramar sus lágrimas. Su canto melancólico conmueve a quienes la escuchan, dándole nombre a su identidad: Huacca-China (la que llora lágrimas de sal o la que hace llorar).

  • Objetivo: Desmitificar la tristeza como una «emoción negativa» o signo de debilidad, legitimando el llanto y el espacio personal como partes indispensables del proceso de sanación.

  • Desarrollo de la actividad:

    1. Detonador (Fragmentos 6 a 8 y 13): Diálogo sobre el mandato social que exige a los adolescentes «estar siempre bien o felices» y la presión por reprimir el llanto.

    2. Ejercicio «El pozo del desahogo»: Cada estudiante recibe una plantilla con un árbol de algarrobo y un pozo. Escriben en el pozo aquellas tristezas, duelos o dolores que necesitan soltar. Acompañan la actividad con música suave o la escritura de una carta/canción donde le dan permiso a su tristeza de existir sin juzgarla.

    3. Cierre: Círculo de palabra sobre la importancia de contar con «pozos seguros» (amigos, orientadores, familia) donde expresar el dolor sin miedo a ser etiquetados.

Actividad 4: «Pactos con la memoria: La búsqueda de sentido» (Negociación)

Eje pedagógico: Reestructuración cognitiva, búsqueda de acuerdos internos y el intento de negociar con la realidad pasada.

  • Fundamentación desde el relato: En las noches de luna llena, los habitantes antiguos del oasis se encierran y ponen música a alto volumen para no escuchar el canto de la sirena. Intentan «pactar» o negociar con la presencia de la leyenda para poder continuar con sus vidas sin ser arrastrados por su melancolía.

  • Objetivo: Reflexionar sobre los intentos de negociar con el pasado («¿qué hubiera pasado si...?») y aprender a establecer límites saludables con los recuerdos para avanzar en el presente.

  • Desarrollo de la actividad:

    1. Análisis crítico (Fragmento 15): Reflexión sobre por qué la comunidad necesita poner música fuerte: ¿Evitación o estrategia de protección ante la tristeza ajena?

    2. Taller de dilemas «Los "hubiera" que nos atan»: Identificación en pequeños grupos de los pensamientos reiterativos que surgen tras una pérdida o ruptura («si yo hubiera hecho esto...», «si las cosas hubieran sido distintas...»).

    3. Estrategia «El pacto del presente»: Los adolescentes reescriben esos pensamientos en términos de aprendizaje presente: «Acepto que esto ocurrió así, aprendí X cosa y hoy decido cuidar mi bienestar».

Actividad 5: «De la pérdida a la metamorfosis: Florecer en el oasis» (Aceptación y Transformación)

Eje pedagógico: Integración de la pérdida, resiliencia emancipadora y resignificación del proyecto de vida (El Transitar).

  • Fundamentación desde el relato: La princesa no desaparece en el vacío; se transforma en sirena y sus lágrimas dan origen a un oasis en medio del desierto de Ica. Lo que comenzó como un pozo de dolor se convirtió en un ecosistema de vida, agua y misterio que perdura en la memoria colectiva.

  • Objetivo: Integrar la experiencia de pérdida como un hito de aprendizaje que transforma la identidad personal, permitiendo la reconstrucción del proyecto vital y la apertura hacia el futuro.

  • Desarrollo de la actividad:

    1. Detonador (Fragmentos 10 y 14): Lectura sobre la metamorfosis de la princesa y la creación del oasis en el desierto.

    2. Mural «Mi Oasis personal»: Cada participante dibuja o construye un collage de un oasis. En el centro colocan la síntesis de sus duelos o aprendizajes pasados («las aguas de mis lágrimas») y a su alrededor dibujan la vegetación y los frutos que han nacido a partir de esa experiencia (nuevos talentos, resiliencia, empatía, claridad sobre sus metas de vida).

    3. Cierre: Presentación de los oasis en el aula como metáfora de la metamorfosis personal: comprender que los desiertos emocionales pueden convertirse en lugares de fortaleza y sentido de vida.

Referencias

 

  FOTOS Y VIDEOS DISPONIBLES EN:   https://www.facebook.com/photo/?fbid=10229066236939294&set=a.10229065958212326

 

La Sirena de la laguna Huacachina, Mitos & Leyendas de Ica (iperu.org)